CUALITATIVOS

 


 

CUALITATIVOS (LIBRO)


Gerardo Barbera

 

 

 

 

 

Marzo 2011

 

 


P R E S E N T A C I ÓN

 

 Esta experiencia se encuentra enmarcada dentro de un estudio de campo, pero bajo la modalidad del Método de Investigación Acción Participativa, implementado con la participación de los alumnos de la Sección 15 de Ética del Docente pertenecientes a  la Facultad de Ciencias de la Educación,  Universidad de Carabobo, correspondientes al período del segundo semestre del 2010.

 Este es realmente el “objetivo general” de la investigación, elemento cuantitativo  que arbitrariamente siempre hay que incluir en todas las investigaciones, independientemente de que sean o no cualitativas, nada de eso tiene importancia; los elementos formales de una investigación escolar siempre tendrán que ser bajo el marco de las investigaciones cuantitativas de las ciencias sociales, fuera de eso no hay salvación.

 

 

No existen profesores, jurados o tutores con la suficiente experiencia en el área de la investigación social para aceptar otro paradigma que no sea el cuantitativo. Es decir, aún lo cualitativo tiene que ser cuantitativo, he aquí el absurdo de nuestras tareas escolares.

Para seguir con los requerimientos de la tarea escolar en función del título de postgrado, se eligió el Método de Investigación Acción Participativa, como el proceso  que más  se adecuaba a la solución de problemas concretos de aula, ya que se considera  como un elemento esencial  la participación de todos los alumnos desde   el planteamiento del Problema.

Esto de la participación es el centro de este tipo de participación. Pero, hay una participación significativa, la cual no se logró. Y otra participación formal, de escuela, de conversaciones, esa fue la que se logró en buen porcentaje. Si eso era lo que se perseguía con este trabajo; entones, todos contentos y felices.

 

 

 

 

En tal sentido, la investigación se centró, en elevar el nivel de participación en clase de los alumnos de la sección 15 de Ética del Docente. Para lo cual se les incorporó en todos los pasos del proceso de enseñanza-aprendizaje. Para lograr la participación de los alumnos,  las clases fueron divididas en sesiones.  Con la finalidad de alcanzar el mayor nivel de participación real, los alumnos fueron dividido en grupos de participación, para así  incrementar la reflexión horizontal entre los alumnos, dando la oportunidad de incluir  elementos de experiencia cotidiana como base de la reflexión y facilitar  la comprensión del contenido de la asignatura, de tal modo, que la actitud hacia los planteamientos filosóficos cobrasen significados existenciales, que la ética  despertara la conciencia reflexiva en torno al sentido moral de la vida.

 

 

 

 

 Pero todo esto se quedó pasmado, tal vez por la dificultad que plantea una tarea escolar: el tiempo específico y no abierto, el ambiente en un aula escolar y no en el área propio de la existencia cotidiana de los alumnos, el referirse a un objetivo predeterminado y no partir de la vida de los alumnos.

 Así, que al final se cumplió con los objetivos de la tarea escolar, pero no se realizó ninguna investigación significativa. Los elementos formales que se exigen en la universidad eliminan la verdadera investigación, o por lo menos, la falsean.

Sin embargo, se realizó el mayor esfuerzo posible para que todo saliese bien, en esta experiencia de reflexión filosófica se utilizaron estrategias didácticas  planificadas con las mejores intenciones.  En el proceso  participaron todos los alumnos y algunos profesores invitados. Las estrategias didácticas utilizadas en este proceso de investigación cobraron su pleno sentido, en cuanto que los alumnos fueron sujetos motivados a ser activos  y no simplemente objetos de estudio.

 

 Pero la realidad nos aplastó, no había modo de lograr que los alumnos se problematizaran existencialmente. A lo sumo, se trató de una experiencia educativa más bonita y más dinámica; pero no hubo reflexión filosófica; menos, problemas en cuanto al sentido de la vida.

A pesar de todo, se logró que la evaluación cualitativa de todas las sesiones fuese realizada  principalmente por los alumnos, quienes ofrecieron reflexiones   grupales y personales acerca del aprendizaje alcanzado a través de los contenidos de la asignatura Ética del Docente, pero siempre desde el aspecto superficial de las estrategias y comentarios comunes sobre el significado cotidiano de las actividades.

En realidad, esa parecer ser el modo estructural de enfrentar los problemas teóricos, desde la superficie, como si se tratase de fanáticos de beisbol, o de cuál es el caballo favorito. Del mismo modo, se habla de las guerras, de la violencia, y porqué no, también de la ética y su importancia en la educación.

 

 

 Desde el punto de vista de las estrategias didácticas y   en cuanto a  los contenidos de una asignatura considerada como un conjunto de conceptos abstractos, como sería el caso de la Ética del docente, se consideró que   puede ser impartida desde la vida concreta  con  la participación activa de los alumnos en todo el proceso, pero sin que ello implique la verdadera reflexión filosófica, se corre el riesgo de convertir la clase de filosofía en un taller de dinámica grupal, que probablemente fue lo que sucedió realmente.

Dicho esto, se tiene que decir la verdad. No todos los alumnos participaron como se esperaba, para muy pocos  de los participantes las clases de ética significaron cuestionamientos de vida. Y lo más duro, la llamada investigación cualitativa no fue tan diferente a cualquier otro trabajo de investigación que se acostumbran a realizar en nuestras universidades de corte humanistas.

 

 

 

De hecho, desde el inicio el esquema de la investigación tiene que ser igual al de cualquier otra investigación “cuantitativa”, llamadas así porque aplican un cuestionario, muy cuestionado por cierto, que les permite construir una investigación gracias a los datos súper objetivos y probabilísticos que proporcionan esos ítems pertinentes, claros y evidentes.

En lo esencial, esta seguridad en los datos alcanzados a través de los fulanos cuestionario es central y cuestión de honor para la mayoría de estos investigadores. Ellos están plenamente convencidos de que logran cierta objetividad a través de estos instrumentos. Bueno,  y luego se atreven los más doctos de ellos a criticar el alcance de las ciencias duras de la física subatómica, porque, según ellos no explica bien los problemas antropológicos y sociales que ellos si resuelven con sus cuestionario.

 

 

 

 

La cuestión parece centrarse en el para qué de las investigaciones: una tarea escolar  con fines de alcanzar un título de postgrado. En otras palabras, la mayoría de las investigaciones no parten de un verdadero problema, por eso carecen de interés en el ámbito de la ciencia. La mayoría de los investigadores carecen totalmente de verdadero interés científico, son alumnos de la tercera edad.

De hecho, no se investiga porque se viva para ello. Todo lo contrario, se hacen trabajitos más o menos guardando cierta estructural meramente formal para cumplir con un requisito extremadamente fastidioso con la finalidad de alcanzar un título de postgrado.

Ahora viene el problema, es precisamente esa especie de desidia, fastidio, poco apego, flojera lo que se  transmite de generación en generación, es lo que verdaderamente se aprende: investigar es un castigo escolar. Eso es todo, y esa es la verdad; lo demás, es parte del deber ser de un discurso vacío, de esos que se repiten el “Día del maestro”, “Navidad”, “Año nuevo”, “Día de la Independencia”, “La Madre”, “El Padre”, discursos y puro discursos.

Además, basta que se tomen dos cervezas para que traten de alardear y convencer a los otros jugadores de dominó, sobre la importancia de su investigación y lo sacrificado que ha sido esa ardua tarea, que les ha llevado largos días, semanas y meses. Luego, se muestra con orgullo el resultado final: Unas doscientas hojas encuadernadas,  con letras doradas pudriéndose de olvido en un triste estante o biblioteca familiar.

Así, pues, la investigación en el área educativa se ha convertido en una actividad formal, que se cumple, ayuda a conseguir títulos de postgrado. Tal vez, lo admito, existan experiencias positivas y verdaderos investigadores; pero son tan escasos que no hacen peso. Lo que se vive es lo otro, la formalidad, la entrega de un trabajo en un tiempo determinado, escrito y realizado en tercera persona, como algo ajeno, sin sentido, destinado a la papelera. Lo verán después que el anciano profesor muera, sus nietos, sus queridos herederos, se colocaran un tapaboca para protegerse del polvo amarillento, con cuidado tomaran los viejos tomos de esa investigación que hizo su abuelito y la echaran en el pote de la basura. Así, todo estará olvidado aquí en la Tierra como en el Cielo por los siglos de los siglos ¡Amén! Y que así sea.

*

 

EL SIGNIFICADO DE LA FILOSOFÍA

 

La Filosofía se presenta como una asignatura “extraña”, como una disciplina cuyo nombre, la mayoría de los estudiantes  apenas  han escuchado. Y si por casualidad, algún alumno ha tenido  contacto con textos filosóficos , casi siempre se trata de “seudofilosofías”, probablemente de carácter oriental, o de raras y baratas “metafísicas”, ajenas a la Filosofía Occidental, en donde se enseñan asignaturas como: Lógica,  Ontología, Metafísica Aristotélica, Ética, Moral,  Antropología Filosófica, Teoría del Conocimiento, Filosofía de la Ciencia, Filosofía de la Educación, Epistemología, Historia de la Filosofía, y las diferentes corrientes del pensamiento filosófico occidental.

En la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Carabobo, el pensum  presenta en su estructura cuatro asignaturas adscritas al  Departamento de Filosofía: Teoría del Conocimiento,  Filosofía de la Educación, Ética del Docente, Compromiso Docente. En lo esencial, ya el mismo  nombre de las asignaturas y el contenido parecen  impresionar a los alumnos  de la Facultad de Educación. Por otra parte, por no haber en el Estado Carabobo la especialidad en Filosofía, se hace difícil encontrar profesores formados académicamente en el área, lo que dificultad el dominio deseado del contenido de las asignaturas; y además, no existe una bibliografía adaptada al nivel de formación académica de los alumnos de la carrera de educación. Todos estos factores van creando un clima no adecuado para el proceso de enseñanza- aprendizaje de la Filosofía.

 

 

 

 

 

 

De hecho, a veces se afirma que la mayoría de los contenidos no se relacionan con la vida. En ocasiones,  algunos alumnos ha manifestados que ni siquiera le encuentran relación con  la carrera de Educación. Parece ser  que las asignaturas de filosofía sobraran, no tuviesen un lugar significativo dentro del pensum, la filosofía se vive como un peso molesto de arrastrar. Así, pues, carece de sentido estudiar filosofía. Además, entre otros aspectos relacionados con el problema de ver como algo “extraño” las asignaturas de Filosofía, puede que esté relacionado con la situación  del Departamento de Filosofía ya que es el único en su naturaleza en toda la Universidad de Carabobo. 

Por otra parte, en el estado Carabobo no existe un centro filosófico, ni en  lo estados vecinos, como, Aragua, ni en Cojedes, ni en Yaracuy. De modo, que el Departamento de Filosofía puede ser concebido como una isla que sobra.

 

 

 No ocurre lo mismo en Caracas, Zulia, y Mérida, donde existen varios centros universitarios con escuelas de Filosofía, con publicaciones propias, y con una cultura académica donde las asignaturas de Filosofía tienen un lugar significativo y se le da la importancia real a las mismas como fundamentos de la visión existencial, profesional y epistemológica de los egresados.

Los mismos profesores formados en filosofía,  por supuesto, egresados de otras universidades, se les trata como entes de otro mundo,  seres misteriosos y raros, “medio curas”,  habladores de paja, borrachos,  mentirosos, flojos, poco serios. En ocasiones, algunos profesores del Departamento se olvidan de la filosofía, huyen de la etiqueta filosófica, y se presentan como epistemólogos, sociólogos, teólogos, científicos sociales, educadores. Algunos pasaron treinta años dando clase de filosofía, repitiendo año tras años los mismos contenidos, y ni siquiera sus trabajos de ascenso  trataron temas filosóficos.

 

 

Es decir, vivieron en la vergüenza filosófica; en el mejor de los casos, dijeron cosas para justificar un sueldo. Profundizando, en el universo académico la palabra ciencia está despedazando a la filosofía, ya nadie es filósofo, todos son científicos.

La filosofía no trata de los problemas inmediatos, no resuelve los problemas económicos de una persona. Los contenidos de los análisis filosóficos poco tienen que ver con el arte de “ganar amigos”; es decir, la filosofía es inútil, no sirve para nada, no está en función de resolver problemas, no produce ganancias económicas, no es divertida, no es un deporte, ni siquiera es una religión. Así, pues, valorada como una basura de hojas amarillentas, se entiende, entonces, que la filosofía es para gente rara, o como diría mi madre: gente sin oficio.  En la conciencia académica de muchos  alumnos y profesores se podría decir que la filosofía no existe.

 

 

 

Claro, a nivel de discurso todos aman a la filosofía, la defenderían como una asignatura esencial en la formación de los futuros profesionales que necesita la patria.., palabras vacías que se dicen el día de “Santo Tomás de Aquino”, patrono de los filósofos cristianos. Sin embargo, la ecuación es sencilla: es útil, luego importa. Entonces, la filosofía carece totalmente de importancia existencial y verdadera para la gran mayoría de estudiantes y profesores.

Las asignaturas filosóficas están dirigidas  a responder interrogantes existenciales, tales como,  ¿cuál es el sentido de la vida?, ¿Qué finalidad se persigue con el proceso educativo?, ¿qué persona se quiere formar?, ¿qué significa ser educador?, ¿vale la pena dedicar toda una vida al servicio de la educación?, ¿cómo soportar el peso de la rutina propia de la tarea educativa?, ¿cómo vivir sin ser apreciado profesionalmente?, ¿ser educador es optar por ser un pobretón desde el punto de vista económico?, ¿ser educador es optar por una vocación de servicio social a favor de los más necesitados y desprotegidos de la sociedad?.

 

 La filosofía cuestiona hasta los tuétanos de la propia existencia cotidiana, nos señala lo incierto de la vida, la filosofía nos asusta, nos abre las puertas de lo desconocido y profundamente oscuro. Ese es el verdadero motivo por el cual se le condena al olvido, al rincón de lo indeseable, a la papelera del baño.

Cuando la filosofía cuestiona, lo mejor es traicionarse a sí mismo y hundirse lentamente en el placer transparente de la sociedad del consumo, entonces, la vida cobra sentido en ese consumir vital, en esa ansia infinita de tener y tener. La vida se convierte en la feroz batalla contra el otro, contra el enemigo, el rival, el diferente, el otro es el obstáculo o es mi instrumento, no hay salida.

Así, pues, nada debe cuestionar la lucha por el tener, sólo importa lo útil, lo que produce placer, lo que ayuda a acumular cosas. Aquí la filosofía que advierte se hace un estorbo. La ideología que me impulsa a vencer se hace mi religión. La única que importar. La que me ayuda a alcanzar el éxito.

 

Por otra parte, la filosofía cuestiona la totalidad del conocer como proceso humano. Además, profundiza en el sentido existencial de  la relación entre la filosofía, la educación y la sociedad, cuáles son los fundamentos de los conocimientos alcanzados, ¿son relativos?, ¿absolutos?, ¿pertenecen a cuál paradigma?, ¿son objetivos?, ¿tiene importancia fundamentar los conocimientos alcanzados en las investigaciones científicas?, ¿qué es la verdad?

Estos cuestionamientos tienen sentido exclusivamente en discusiones académicas, en una clase cualquiera, sobre todo en postgrado en donde un participante de esos que existen dando vueltas sin dirección específica, hablando de todos los temas como  vulgares reporteros, que saben de todo, pero que en realidad carecen de interés sincero por los cuestionamientos a los que hacen referencia.

Ahora bien, en qué sentido son realmente importantes los problemas epistemológicos, solamente para explicar una clase en donde el exponente quiera lucirse y aparentar saber de epistemología, hasta ahí. A nadie le interesa si los conocimientos son objetivos o subjetivos.

 A casi nadie, le importa los criterios de veracidad que se utilizan en las investigaciones de las ciencias sociales, nadie lee sobre esos temas de la teoría del conocimiento, al menos que tenga que hacer “una tarea escolar”.

En consecuencia, desde el puro y vulgar pragmatismo escolar es imposible que la filosofía y sus temas tengan importancia. No basta con llevar bajo el brazo “los sietes saberes necesario para la educación del futuro” de Morin, para dar una clase de epistemología.

 El verdadero problema consiste fundamentalmente en la superficialidad con que se toma la vida académica, al punto de que muchos “epistemólogos” no han leído jamás La Teoría del Conocimiento de Hessen, y ya quisiera yo estar exagerando. En un ambiente así, qué importancia puede tener la filosofía: Ninguna. Insisto, la filosofía sería el traje blanco de una novia prostituta, algo que se menciona para alardear de la propia ignorancia en el teatro de la alienación pragmática de los falsos títulos.

 

 

La falsedad teatral del mundo académico, por parte de algunos docentes de cualquier Facultad y de cualquier Universidad, produce efectos negativos en cuanto a la actitud de los estudiantes de pregrado acerca de los estudios de filosofía.

 El efecto de todos estos elementos mencionados puede observarse en el bajo nivel de frecuencia de participación de los alumnos en las clases de cualquier asignatura filosófica. Las clases se arrastran, parecen una prueba de resistencia  y de paciencia.

Es lógico, si a la mayoría de los profesores no les interesan los estudios de filosofía, es precisamente el absurdo, la apatía, el desinterés lo que verdaderamente transmiten.

Por supuesto, esta situación dificulta la tarea de motivar a los alumnos hacia los estudios de las asignaturas de Filosofía.

 

 

 

Por otra parte, dada la superficialidad con que se viven los estudios de las asignaturas que no son de la mención, se justifica cualquier actitud de apatía con aquello de que las asignaturas filosóficas se presentan como un conjunto de contenidos demasiados abstractos, de  lenguaje  altamente especializado, fuera del alcance de la mayoría de los estudiantes.

 Además,  se afirma que los contenidos, muchas veces, suelen ser presentados ajenos a la cotidianidad, y que poco o nada tienen que ver con la vida concreta de los alumnos; es decir, las asignaturas filosóficas, no le crean  interrogante significativo a los estudiantes, y solamente se convierten en  obstáculos que deben ser superados con los exámenes.  Puede que esto sea cierto, no se niega.

 

En este trabajo se hizo un esfuerzo para desmontar esta situación que suele presentarse. Pero, se aclara, aunque las estrategias facilitan el proceso de aprendizaje, pueden ayudar a aumentar el nivel de participación, pueda que despierten un mayor interés hacia los estudios de la filosofía, no son el secreto de la enseñanza de la filosofía.

La filosofía cuestiona la existencia, las estrategias hacen más interesante una clase determinada, pero no por ello garantiza el verdadero interés.

Se reconoce que puede ser un paso inicial de motivación, y esta es la meta. No se pretende nada más. Por lo que se aplica en este trabajo de investigación, la metodología de Investigación Acción Participativa, con el fin de que los alumnos participen de manera real y efectiva desde el mismo inicio del proceso de investigación, tal como se presenta a continuación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SESION    1

 

 

EL PROBLEMA

 

 

En el Método de Investigación –Acción Participativa se plantea desde el inicio del proceso de investigación, la participación de los  grupos de alumnos como sujetos protagonistas y responsables de la totalidad del proceso como elemento  esencial. Se aclara que todas estas reflexiones que presento en este trabajo se realizaron durante el primer semestre del año 2000. Sin embargo, se ha ampliado y profundizado en muchos de los aspectos referentes a la importancia de la filosofía desde la vivencia existencial y no solamente como algo bonito y atrayente.

 

Así, pues, para ser coherentes con el paradigma epistemológico de este modelo de investigación de alternativa cualitativa, el “investigador”, entendido como un individuo que actúa en el grupo, no debe tratar a los alumnos como objetos de estudio. Y aunque no fue nunca mi intención, simplemente no se pudo evitar, no solo fueron objetos, sino instrumentos al servicio de la investigación.

Claro, esto es el ideal, lo que se dice en el discurso “no son objetos de estudio”; pero siempre queda algo de objeto en todos aquellos participantes que no escriben los resultados. Los resultados los escribí yo, he tratado de ser lo más fiel posible a lo ocurrido, pero como soy un ser humano no estoy apto para ser objetivo a la perfección, reconozco que tiendo a escribir subjetivamente, de lo ocurrido, si eso está bien, pero desde mi perspectiva; mejor, desde mi vivencia. En lo esencial, este modo de pensar en primera persona, de vivir lo investigado, me aleja de la ciencia y me convierte, según los científicos de estas universidades, en un charlatán que escribe uno que otro relato de modo atractivo, pero que no aumenta nada al conocimiento científico. Y tienen razón, en parte.

 

 Es más, cuando yo sepa que algunos de mis escritos aumenta el conocimiento científico, lo negaré y si está en mis manos el poder desaparecerlo, lo haré. Realmente no quiero ser uno de esos grandes “investigadores sociales” que abundan por estos y muchos otros pasillos compartiendo sus grandes logros y descubrimientos en el área de las ciencias sociales, especialmente en el campo de la “Epistemología de la Ciencia”, no se alarmen, yo estoy esperando que abran otros cursos: “Antropología del Hombre” “Sociología Social”, “Teología de Dios”, entre otros.

En fin,  no se trata de  presentarse en el aula de clases con un “problema” que se ha detectado, ponerlo a la orden de los alumnos, para después convencerlos de que el problema es de todos, y luego hacer que todo el grupo resuelva mis “deberes escolares”.

Aunque no se crea, la mayoría de las investigaciones que se vienen realizando se enfocan como tareas escolares que hay que entregar según los criterios formales más estricto que se conozcan en la historia de las tareas escolares: número de capítulos, incluyendo la cantidad de página para cada capítulo; modo de presentar los objetivos, cantidad de objetivos específicos; fecha para los “antecedentes de la investigación”, bibliografía exacta para formular el tipo de investigación, los fundamentos teóricos, sobre todo los psicológicos, siempre son los mismos para todos los trabajos de las últimas décadas: Lev Vigotski, Jean Piaget, Herbert Blumer, quienes serían los supuestos padres del constructivismo.

Simplemente,  aquí no hay ninguna tesis, ni trabajo de investigación fundamentados en el conductismo, ni en el positivismo, ni en el pragmatismo. ¡Por Dios! Nada de eso, aquí todos son constructivistas, personalistas, humanistas y creyentes de misa y confesión. ¡Ah, por supuesto!, todos con Mención “Publicación”, ¡Faltaba más!

Bueno, la primera tarea consistió, en construir las condiciones adecuadas para que el grupo, una vez propuesto el tema, comenzara el proceso de reflexión  hasta que el problema surgiera del análisis grupal. Sinceramente, yo elegí el tema, y en él ya estaba envuelto pocas posibilidades de problemas de investigación.

 

 

 Es decir, si el tema era: Qué pasa con las enseñanzas de filosofía. Lógico, el problema tendría que ver con ese tema y no con otro. No obstante a mis intenciones sinceras de que el grupo de alumnos fuese protagonistas, lo eran…pero bajo mis intenciones y mis intereses.

Debo decirlo, yo era el único interesado en ese tema. Ellos me seguían la corriente. Esa era la verdadera vivencia. Lo demás sería hipocresía académica de mi parte, un fraude, una mentira de esas que tanto abundan en las bibliotecas de todas las Facultades universitarias  del mundo.

Duré casi toda la mañana hablando sobre la problemática de la enseñanza de la filosofía, traté de motivarlos, de incluirlos seriamente en lo que estaba pasando con la asignatura. Bueno, me parecía sinceramente que daba igual el tema: el calentamiento global, la crisis energética, la violencia en los barrios de Valencia, el alcoholismo en los adolescentes, al ateísmo en Europa, el Imperialismo y sus garras asesina, y también… la falta de interés en el aprendizaje de la filosofía. No había diferencia, yo era uno de esos millones de profesores que le hablaba a unos treinta alumnos sobre un tema de una clase aburrida hasta el hastío enfermizo.

Sin embargo, se dedicó     en el salón de clases, los últimos treinta minutos a una actividad de reflexión. En donde los alumnos, cada cual de manera particular, en una hoja blanca, se les invitó a escribir una lista de los principales problemas, que ellos habían vivido en torno a las asignaturas de filosofía que habían cursado, sin importar el orden de dichos problemas.

Los alumnos de la clase, que conformaron el grupo, pertenecían a la asignatura “Ética del Docente”, que se dicta en el cuarto  semestre, después de haber cursado dos asignaturas de filosofía: Teoría del Conocimiento y  Filosofía de la Educación. La propuesta fue una verdadera sorpresa. En realidad, aquí “sorpresa” no significa asombro, iluminación repentina, sino, más bien, un fastidio adicional e inesperado.

De hecho, cuando  dos alumnos preguntaron el “para qué” de la actividad, el resto se quejó en silencio, como diciendo, “qué importa”, “vamos hacer esa vaina rápido para irnos”. Yo cumpliendo mi rol de facilitador,  respondí que se trataba de una evaluación del Departamento en función de nuevo diseño curricular que la Facultad estaba elaborando.

La razón pareció convincente. O por lo menos no se inquietaron por la propuesta, simplemente no les interesaba. En el fondo, a qué alumno le podría interesar una evaluación del Departamento de Filosofía. Lo único que siempre estaban deseando es que terminara la clase con el menor fastidio posible.

En la primera sesión participaron 30 alumnos, las respuestas con sus respectivas frecuencias fueron las siguientes:

·        El contenido es abstracto (8 veces)

·        La Filosofía es difícil (12 veces)

·        Los profesores no saben explicar bien       las clases (20 veces)

·        La bibliografía utilizada para la filosofía es complicada (21 veces)

·        Las clases son aburridas, sin motivación (24 veces)

·        La postura ideológica de algunos profesores (14 veces)

·        No me gusta la Filosofía (14 veces)

·        Bibliografía no adecuada al nivel de los estudiantes (21 veces)

·        Falta de estudios previos en bachillerato (11 veces)

·        Mucho El lenguaje elevado de los libros (19 veces)

·        Falta de tiempo para leer tantas cosas (8 veces)

·        Ruido en las aulas de clases (3 veces)

·        La forma de evaluación (14 veces)

·        Poca participación de los alumnos (20 veces)

·        Desconocimiento de la relación de la Filosofía con las menciones (10 veces)

·        La Filosofía tiene mucho contenido (11 veces)

·        El lenguaje de algunos profesores es muy técnico (11 veces)

·        No hay criterios comunes entre los profesores (6 veces)

·        No hay preparadores disponibles (5 veces)

·        La Filosofía no se entiende (9 veces)

·        Las exposiciones de los alumnos son fatales, nadie entiende (4 veces)

·        Los profesores hablan demasiado y no dicen nada (18 veces)

·        En la clase dicen una cosa y luego evalúan otras  (3 veces)

·        No hay bibliografía básica en la biblioteca (4 veces)

·        Algunos profesores mandan puro trabajo (3 veces)

·        Algunos profesores mandan uno o dos exámenes y nada más (2 veces)

·        Poca relación de los contenidos con la situación  social y política del país (6 veces)

 

 

En esta primera sesión, no hubo propiamente una actividad del grupo como una totalidad, solamente se realizó una actividad individual, parecida a un examen escrito, pero no hubo intercambio entre los miembros del grupo. Realmente la actividad no tuvo absolutamente nada que ver con una reflexión consciente sobre los problemas de la enseñanza de la filosofía, simplemente se escribieron cosas que iban saliendo así sin más.

Si la espontaneidad en la respuesta se considera como un elemento de autenticidad, aquello fue lo más auténtico que he visto en mi vida, algunos colocaron un solo problema, otros dos, tres o cuatros.

Sólo un grupo de menos de diez estudiantes escribieron con cierta seriedad su lista de problemas. Pero nadie duró más de seis minutos realizando el ejercicio. Al poco tiempo, tenía sobre mis escritorio treinta hojas de múltiples tamaños y formas, arrancadas de los cuadernos.

 

 

 

Tomé las hojas, las arreglé un poco, bueno, con ese material comenzó la investigación, la reflexiones profundas sobre el quehacer filosófico. Apagué la luz, cerré la puerta. Llegué a la casa y tomé cervezas hasta dejar de pensar en la “antropología humana”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SESION    2

 

En un segundo paso, se trataría; entonces, en ampliar la participación del grupo, en globalizar las respuestas en torno a dimensiones  básicas más  generales, como pueden ser: el contenido, las estrategias de clases, el profesor, el alumno, la bibliografía; etc. Y a partir de esa globalización formular un problema que pueda ser abordado por el grupo en las siete semanas de clases que nos quedaban.

 En fin, en la segunda sesión, el grupo fue dividido en cuatro subgrupos, dos de nueve integrantes y dos de ocho. La propuesta fue que cada pequeño grupo tomaría una dimensión, desde la cual formularía un problema que realmente pudiese ser abordado por el grupo en el tiempo de clases que nos quedaba, quedando organizados de la siguiente manera:

 

 

 

-         Grupo  1: “El profesor”

-         Grupo  2: “El alumno”

-         Grupo  3: “La bibliografía”

-         Grupo  4: “Las dinámicas”

 

Como se puede observar, después de la primera sesión, en donde supuestamente los alumnos, como verdaderos protagonistas de la investigación propusieron una lista de problemas en torno a la enseñanza de la filosofía, me tomé la libertad de organizar las hojas que me entregaron, de modo objetivo e inocente elegí las áreas. No crean que estaba manipulando la investigación para que apareciera como problema de la misma mi propia inquietud. Así muchas investigaciones participativas, grupales, comunales creadoras de conciencia crítica y autónoma. Yo estaba seguro de que al final el problema resultante iba ser el que yo quería y deseaba desde el principio. Pero, bueno, sigamos con la experiencia.

 

 

 

La actividad de reflexión en los pequeños grupos tenía una duración de treinta minutos. Algunos alumnos participaron de manera activa, pero en todos los grupos de reflexión se notaba el desinterés vital de varios participantes, era como si estuviesen fastidiados,  esperando el final de la clase para comenzar a vivir de nuevo. Parecía una actividad de clases, pero no una reflexión acerca de un verdadero problema.

Es decir, “los alumnos le estaban haciendo caso al profesor”. La verdadera reflexión grupal, por lo menos en estos ambientes académicos no surgía de manera espontánea. Algunos de los alumnos miraban el reloj a cada minuto, otros no soltaban ese celular para nada, algunos simplemente miraban el techo, a lo sumo participaban para salir de esa tortura, aunque como siempre en cada grupo habían dos o tres que medio reflexionaban y mostraban un interés aceptable en la actividad asignada.

 

 

 

Después de treinta minutos, donde algunos alumnos sí reflexionaron, se pasó a la plenaria, en donde cada grupo presentó el problema en una hoja inmensa de las que se usan para exponer, al final surgieron cuatro áreas problemáticas:

-         Grupo  1: “La mayoría de los profesores no saben explicar “

-         Grupo  2: “Poca participación de los alumnos”

-         Grupo  3: “La bibliografía es complicada y escasa”

-         Grupo  4: “Todas las clases son expositivas por parte del profesor”

 

Se hizo ver que a pesar de que hubo un nivel de participación y reflexión aceptable, no todos mostraron interés,  en vez de plantear un problema, se escogió, según la dimensión que le tocó a cada grupo, la alternativa de mayor frecuencia. Realmente no plantearon el problema de ninguna investigación. Estaba claro, que el único problema que les interesaba era salir de clases, hacer la tarea asignada para quedar bien con el profesor.

 

Si no mostraron un nivel aceptable de amor hacia el planteamiento del problema de una investigación, en donde ellos eran sujetos y parte activa de la misma, imaginémonos que amor o placer pueden sentir si se les asigna la lectura de un texto filosófico, como podría ser “El Discurso del Método”, por hacer referencia a un libro corto, de no más de ochenta página; menos, si se le asigna la Ética a Nicómaco, de Aristóteles,  o la Ética, de Spinoza. Nada que ver, simplemente la reflexión es dura, no surge, no nace, se encuentra atrapada en el eterno reposo de la  existencia de aquello jóvenes.

 Sin duda, educación escolar no tiene nada que ver con reflexión; en el mejor de los casos, se conforman con el cumplimiento de una actividad, esto está estructurado, fijado por una pereza pura, como una enfermedad de siglos. Hasta ese momento: reflexión nula. Hipótesis negada.

 

 

 

 

Sin embargo, había que seguir avanzando. Era  necesario escoger uno de las alternativas propuestas, o elaborar otra que globalice las cuatro alternativas. Para lo cual, los alumnos se organizaron en un solo grupo general,  se colocaron los pupitres en forma de “Herradura”, quedando al frente los cuatros papelotes con las anteriores propuestas, de manera que  se pudiese formular el problema  antes de concluir la clase. Ya yo también me estaba fastidiando, el aburrimiento se contagia.

La primera alternativa que surgió como problema fue: “Definitivamente, los profesores no saben explicar, son aburridos, puro hablar de cosas sin sentido”. Luego pregunté al grupo: “¿qué podemos hacer?”. De pronto hubo una especie de silencio, todos se miraban sin saber que decir, hasta que alguien soltó la solución: “fuera todos los profesores de Filosofía”, algunos rieron la salida del bachiller, otros me miraron, como con cierto temor, esperando una respuesta severa o una llamada de atención del profesor.

 

 

Volví preguntar al grupo: “¿Cuándo comenzamos?, me parece muy buena la propuesta, se trataría de hacer una lista de todos los profesores de Filosofía, total son solamente veinte y cinco, yo los conozco a todos, colocaríamos al lado de los nombres las causa por las cuales exigimos su expulsión de la Universidad, hacemos una campaña, llevamos la lista a los medios de comunicación, creamos el escándalo y a ver que sucede...¡claro!, esa lista llevaría la propuesta de mi propia expulsión y la firma de todos ustedes como solicitantes de esa petición..., ¿les parece bueno el plan de acción?”.

Bueno, se supone que mi intervención no iba en serio, se trataba de un comentario para reducir al absurdo la propuesta de ellos. Pero, continuamos como si se tratase una obra de teatro.

 

 

 

 

 

Las respuestas comenzaron a surgir:

 

__ “Profesor, ¿usted está loco?, a nosotros es a quien nos van a expulsar”, “déjese de cosa profesor, mire que usted es capaz”, “en realidad no son todos los profesores”, “ahora  nos vamos a graduar el día de la pera” ...”mejor buscamos un problema que no sea problema....”

La última frase pareció la solución salomónica, sin embargo insistí:

    “Si el problema es el profesor, el problema es el profesor y punto”—Ya la actitud  había cambiado. En el fondo todos sabíamos, que eso de “expulsar a todos los profesores de Filosofía”, no era muy en serio. Sin embargo, había que formular un problema, para cumplir con los objetivos de la segunda sesión.

Los alumnos comenzaron a intervenir: “yo creo que el problema no es el profesor, sino las dinámicas que utilizan...”, “las cosas mejorarían si bajaran el lenguaje a nuestro nivel, nosotros no somos filósofos...”, “a mí me parece que nosotros tampoco ponemos de nuestra parte” –

Hubo otras intervenciones, pero no pude copiarlas, por el tiempo que nos quedaba de clase tuve que intervenir: aunque las frases estén entre comillas, realmente las acomodé un poco para que se ven más acorde con los resultados académicos y de investigación que me interesaban.

    Yo creo que es hora de precisar un poco más. Qué propuestas hay: Les recuerdo que deben ser realmente abordables por nosotros, en el tiempo de clase que nos queda en el semestre.

Como se puede intuir, ya con eso del tiempo determinado para la investigación, el tiempo son horas un número de horas y nada más. Es decir, la investigación es un mero ejercicio formal, de ahí su casi ninguna importancia real en el campo de la verdadera investigación científica.

 

 

 

 

En definitiva, después de algunas intervenciones quedaron dos propuestas:

1.    “¿Cómo hacer dinámicas las clases de Filosofía?”

2.    “Mejorar la participación de los estudiantes”

Les dije:

 

__ “Bueno, hay que escoger uno de los dos problemas, o formular uno nuevo que los abarque a los dos”.

 

 Comenzó la discusión. Es bueno aclarar que ya, en ese momento,  la participación de casi la totalidad del grupo era activa. Por lo menos, la motivación para la participación anárquica  se había logrado. Intervine:

    Bueno, ya que son treinta y cinco, número impar, podemos someterlo a votación, total en nuestro país somos expertos en asuntos de elecciones.

 

 A todos les pareció bien y la primera propuesta resultó ganadora con 22  manos levantadas, el problema quedo así: “¿Cómo hacer más dinámicas las clases de Filosofía?”. Cuando las cosas parecía haber terminado, y algunos alumnos comenzaban a recoger sus cuadernos, volví a intervenir:

 

    Un momento, hasta aquí está muy bien, pero aclaro, eso de “¿cómo hacer más dinámicas las clases de filosofía?”, más que un problema, parece el título de un libro o de un manual para los profesores”. Yo creo que hay que hacerlo más concreto, y que se pueda abarcar en las  semanas que nos quedan, tendríamos que buscar una posible solución aplicarla y evaluarla, ¿qué les parece?

 

La reacción surgió: “no, profesor, usted lo único que hace es anotar y anotar, como si fuese un secretario, por qué no lo hace usted”, “si verdad, profesor, --Insistió otro--, por qué no lo hace usted”.

 

El tiempo estaba en mi contra, los alumnos tenían esa especie de “angustia” que da algunos minutos antes de terminar la hora.  En el fondo, ellos tenían razón, mi participación no podía reducirse a ser el secretario y facilitador de la dinámica grupal, dicho sea de paso, tareas que asumí sin que nadie me eligiera para ello.

Por otra parte, la participación del grupo en el planteamiento del problema se había logrado, habían propuesto el área problemática a tratar, “hacer más dinámicas las clases de Filosofía”.

Después de mi participación como “técnico”  el problema quedó planteado de la siguiente manera:

 

 “Aumentar el nivel de participación de los alumnos de Ética del Docente de la sección 15, a través de la aplicación de estrategias didácticas”

 

 

 

Luego, de modo más específico:

El problema de esta Investigación, consiste en la aplicación de estrategias didácticas, que permitan convertir en aprendizajes significativos los contenidos de la asignatura de Ética del Docente, para aumentar el nivel de participación de los alumnos de la sección “15” del cuarto semestre, durante el lapso del segundo semestre del 2010, de la Facultad de Educación de la Universidad de Carabobo.

En lo esencial, todos quedaron contento, los alumnos estaban cursando una asignatura filosófica sin la terrible obligación de leer, reflexionar y escribir ensayos sobre textos y libros de filosofía, en realidad era lo que más le estaba agradando de mi nueva forma de dar clases. Por otra parte,  me iba bien, estaba realizando la investigación   que necesitaba para la Especialización.

Además, el tutor estaba maravillado de mis avances y del hecho de que estaba incluyendo a los alumnos de modo protagónico en la investigación, desde el planteamiento del problema.

 

Pero, ¿Cuál problema? Un problema cuestiona, angustia, mueve, motiva, da impulso, inspira. Yo, que era el más interesado, y que más o menos sabía lo que se estaba haciendo no estaba problematizado en lo más mínimo por aquella investigación. Seguía siendo una tarea escolar de fin de semana. Después de bañarme, me comí mi arepa con jamón y queso; dos, tres cervezas, terminó el día de la segunda sesión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SESION    3

 

Para la tercera sesión, después de haber planteado el problema, se realizó la estrategia didáctica el “Docente Antiguo- Docente Moderno” [1] Para  analizar el tema “El Compromiso Moral de la Profesión Docente”

 

·          Objetivo de la Estrategia: Motivar la participación de los alumnos en cuanto a la reflexión sobre el papel moral de la profesión docente.  

·          Tema de la clase: “El compromiso moral propio de la profesión docente”

·          Coordinador de la estrategia: El profesor de Ética del docente.

·          Alumnos participantes: 38 alumnos de Ética del docente, de la sección 15 del cuarto semestre de Educación.

·          Tiempo: 90 minutos

·          Recursos: Papel  (por lo menos ocho), marcadores de colores, tirro, tijeras.

·          Horario: -  7:30 – 9:30

·           7: 30  - 7:45: Instrucciones – Motivación de entrada.

·          7: 45 -  8: 00: Realización de los dibujos

·          8:00 – 8:45: Reflexión grupal acerca del tema y pequeña evaluación de la estrategia.

·          8:45 – 9:15: Reflexiones finales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ejecución de la actividad planificada

 

La actividad comenzó a la hora programada con los alumnos que habían llegado. Se tenía presente que el factor tiempo era importante para conseguir los objetivos a través de la estrategia programada. No se si han notado la fijación que se tiene con el cumplimiento exacto del horario. Ahora bien, ¿es el cumplimiento exacto de un horario condición propicia para una investigación cualitativa dentro del área de las ciencias sociales? No lo es. Eso demuestra de que sigo con la mentalidad de realizar una tarea escolar en función de un título de Especialización.

Comencé presentando el tema “El papel moral de los educadores”, tratando de hacer ver, desde el inicio de la clase la importancia de la actitud moral del profesor dentro del proceso de enseñanza escolar, que no se trataba de una profesión cualquiera; de hecho, la mayoría de los educadores tendrían que trabajar con niños, lo que implicaba un compromiso moral en la formación de los alumnos.

 

 

Debo ser sincero, si estuviese hablando de las propiedades de un nuevo detergente para limpiar la ropa íntima, tal vez me hubiesen mostrado mayor interés. Parecía que les estuviese hablando de los temas de siempre, de esas cosas que todos dicen, pero que nadie hace. En mi subjetividad estaba viviendo una experiencia formadora “¡oh, estoy formando moralmente a los educadores del nuevo milenio!”. Ellos solamente escuchaban: “¡bla, bla, blablablabla, bla bla ba! Éramos dos mundos totalmente separados, distintos que convergen en las aulas y horario de una clase insípida, como todas.

La primera tarea consistió en dividir a los alumnos en ocho pequeños grupos, al principio estaban conformado por tres, o por cuatro alumnos. Después de media hora de haber comenzado la clase, ya todos los grupos tenían por lo menos cuatro participantes.

 

 

 

 

El ejercicio consistía en que los grupos impares (1,3,5), dibujarían a las maestras antiguas y a las alumnas antiguas, colocando al lado del dibujo características positivas y negativas de ambos personajes. Los alumnos que conformaban los grupos pares (2, 4,6,) harían el mismo ejercicio, pero dibujando a la maestra moderna y a las alumnas modernas.

En línea general, se puede decir, que en cuanto al dibujo de la maestra antigua, realizaron a una maestra con cara seria, con lente, con vestido largo, con el cabello recogido y con una regla en la mano. En cuanto a las características colocaron, que era seria, regañona, con vocación, repetitiva, memorística, castradora, poco dinámica, y que en algunos casos maltrataba físicamente a los alumnos. En cuanto a la alumna antigua, la dibujaron con falda hasta dos cuartas debajo de la rodilla, con medias largas, con moños, con cara tímida, y con un cuaderno  en la mano. Como característica colocaron que era obediente, tímida, poco participativa, no abierta al diálogo, temerosa de la mayoría de sus maestras.

 

Los grupos que dibujaron a la maestra moderna, la describieron con pantalones a la moda, con el cabello suelto, con actitud dinámica, con celular, y con un proyector sobre el escritorio. Las características fueron, moderna, activa, creativa, dinámica, poco religiosa, reposera, preocupada por estar al día en cuanto a los estudios, abierta al diálogo y democrática.

La alumna moderna estaba vestida como  “Shakira”, a la moda, con celular, computadora, alegre y dinámica,  otra tenía una falda corta y elegante, ambas con el cabello suelto. Entre las características resaltaron, participativa,  creativa, dinámica...

Después pasamos a la plenaria. Se trataba de presentar las reflexiones a través de los dibujos. Pasó un “secretario” por cada grupo. Lo que presentaron fue la lectura de las características que habían colocado a sus respectivos personajes, con algunos comentarios acerca de los dibujos.

 

 

 

La reflexión al comienzo estaba lejos del objetivo de la clase, en cuanto al tema del compromiso moral. La reflexión se presentó en torno a la comparación de dos sistemas educativos, el antiguo y el moderno. El nivel de participación iba creciendo, ya que algunos salieron en defensa de uno y de otro estilo de docencia, “la de ahora  sólo piensa en los triples y en el dinero y la de antes tenía más vocación “, por otra parte, “Esa maestras de antes aplicaban el reglazo parejo”... etc.

 No se trataba de profundizar en ambos modos educativos, sino más bien de comentarios deportivos, “a mí me gusta”, “a mí no me gusta”, no se daban razones históricas, explicaciones hermenéuticas del porqué de ambos estilos. Se trataba de una conversación de “jugadores de dominó”.

Sé que algunos investigadores sociales valoran esas intervenciones grupales como un aporte significativo. A mí me parece una simple conversación sin mayores esfuerzos dialécticos.

 

 

Como el tema de la clase era otro, me aseguré de que se fijaran en  lo que yo deseaba,  pregunté: “¿Qué había en común entre todos los cuadros, ya sea de los modernos y de los antiguos; es decir, entre los ocho dibujos independientemente de la época que representaban...?” Bueno, la verdad no esperaba una respuesta inmediata, la pregunta era más bien retórica. Aunque para seguir con la investigación cualitativa, tenía que dirigir a los alumnos hasta que dijeran lo que yo quería y  pareciese un descubrimiento de ellos.

Al principio costó para que se dieran cuenta,  pero se logró que surgiera la semejanza, en todos los dibujos, la alumna y la maestra respectiva se parecían, la alumna era la copia de su respectiva maestra,  tanto en las modernas, como en la antigua. Ninguno se dio cuenta sin mi ayuda. Pero todos quedaron consciente de que ellos solitos descubrieron la semejanza entre alumnas y profesoras, independientemente del estilo y la época. Hasta se sentían orgulloso, de verdad se estaban creyendo que reflexionaban.

 

 

Nada, solamente respondieron a mis preguntas insinuantes, si se tardaron más de lo que yo esperaba. Pero, ahí estaban con esa sonrisa infantil que produce la satisfacción del deber cumplido. En definitiva, la reflexión filosófica todavía estaba ausente.

La pregunta, para llevar la reflexión al campo moral surgía: ¿Qué significaba esta coincidencia? Entonces llegamos a las afirmaciones  principales del compromiso ético:

-         “todo alumno tiende a copiar la forma de ser del maestro”

-         “en la educación se transmite una forma de ser, un modelo de vida”

-         “el docente siempre es un modelo para sus alumnos”

-         “este proceso se da de manera inconsciente”

-         “la educación es esencialmente un compromiso de formar moralmente  a los alumnos”

 

 

 

 

Evaluación de la experiencia

 

En cuanto a la actividad realizada en clase, los alumnos manifestaron:

__ “con respecto a la clase del día de hoy nos encantó la actitud del profesor. La clase estuvo muy divertida, participativa, dinámica y amena. Las estrategias fueron muy buenas y significativas, donde se demostró que trabajar en equipo da buenos resultados, porque todo el alumnado participa... ”.

 Otro equipo  expresó:

__ “Muy dinámica, significativa. Se pudo comparar y discutir las características de los maestros y alumnos tradicionales y los actuales, esto nos dio una clara visión del cómo y cuánto ha cambiado el proceso de enseñanza-aprendizaje. Se utilizaron estrategias que nos motivaron y nos gustan, más que las clases empupitradas y aburridas. Fue participativa...”. 

 

 

Otro de los grupos participantes, escribió:

 

__ “Participativa y dinámica, dominio de las actividades por parte de los alumnos, integración de todos los equipos en cuanto a la discusión. Muy alegre y creativa. Motivación. Esperamos que este tipo de actividad se repita, ya que fue muy significativa para nosotras... “.

 

 Por otra parte,  el otro grupo expresó:

 

__ “La experiencia en clase fue muy fructífera, porque cada uno de los integrantes de cada grupo, aportó sus ideas para desarrollar la actividad establecida, por tanto, se logró una interacción entre todos, lo que se logró gracias a las estrategias utilizadas, las cuales fueron las más adecuadas para el objetivo que se buscaba. Sin embargo, a pesar del poco tiempo, el objetivo se cumplió...”.

 

 Y un último grupo,  describió su experiencia, en los siguientes términos:

__ “La experiencia de hoy además de ser muy significativa, fue muy diferente a las clases tradicionales de filosofía, pues tuvimos la oportunidad de participar de manera espontánea y así construir entre todos el contenido de la clase, que se basaba en diferenciar las características positivas y negativas del maestro y del alumno tradicional del actual, con esto pudimos concluir que el alumno siempre se parece a su maestro, porque él es un guía y su modelo a seguir.

También reflexionamos sobre la importancia de ser un  buen modelo de educador, ya que en gran parte de nuestras actividades, dependerá de la aceptación de nuestros alumnos. Con este tipo de dinámica, además de compartir, se une más al grupo, podemos expresarnos libremente, desarrollar nuestra creatividad, perder el temor a la hora de expresar nuestras opiniones, y como si fuera poco, aprendemos el tema de la clase.

 

 

Parece mentira, pero a través de juegos y dibujos, de recuerdos, anécdotas, podemos construir aprendizajes y comprender que lo complicado de la filosofía depende de nuestra forma de afrontarla y de las propuestas del facilitador”

Si nos fijamos bien, la experiencia general apunta a que se trató de una clase diferente, tal vez, menos aburrida, un poco divertida, muy, muy bonita. Además, se aprendió a que el maestro es un educador. ¡Imagínense tremendo aprendizaje! El maestro es un educador. El maestro es un ejemplo a seguir por parte de los alumnos. Y pensar que esa afirmación va a ser el centro teórico aportado por esta investigación. Eso de que el maestro tiene que dar ejemplo moral a los alumnos, lo saben todas las madres y representantes que jamás en su vida han hecho una investigación.

 No hace falta realizar un postgrado para llegar a esa conclusión. Y nos le cuento la cara de fantasía que mostraron los jurados de esta tesis cuando llegué a esa afirmación, recuerda que el presidente del jurado repetía en éxtasis, “¡publicación, publicación, publicación”.

 

 SESION    4

 

Para la cuarta sesión se programó la estrategia del “Panel”, conformada por profesores expertos en el tema, quienes realizaron una exposición   con duración aproximada de media hora, para facilitar la posterior  reflexión grupal y el proceso de aclarar dudas respecto al contenido de las exposiciones. La estrategia se organizó de la manera siguiente:

 

7:30 – 7:45  Motivación

7:45 – 8:20 Primera exposición

8:20 –8:50  Segunda exposición

8:50 – 9:20  Diálogo entre los alumnos      y el panel

 

 

 

El tema de la primera ponencia fue “Ética y Educación” a cargo del profesor  Simón Alvarado, quien actualmente desempeña el cargo de director del centro de “Derechos Humanos”, de la Diócesis de Puerto Cabello.

Alvarado centró su ponencia:  “...En torno al verdadero concepto de “Ética” que se encuentra referido, según el término mismo, dirigido a la persona en cuanto ser,  un sujeto que ejercita la libertad y es responsable de sus actos. La persona se convierte de esta manera en sujeto de la Ética. Por tanto, el papel de la educación consistiría en formar a los alumnos en cuanto a su ser, al ejercicio de una libertad responsable”.

La segunda ponencia estuvo a cargo del profesor Raúl Herrero, quien actualmente se desempeña como coordinador de la Región Central del País de la AVEC (Asociación Venezolana de Educación Católica). El tema fue “Educación y Religión”, el profesor Herrero  habló acerca de la importancia del hecho religioso como marco de referencia del ser ético.

 

Su exposición: “Todo marco de valores está determinado por opciones religiosas determinadas, ya sea por una opción hacia lo religioso, o por una opción hacia lo no religioso. Por otra parte, dentro de la enseñanza religiosa, que de hecho es una exigencia del pensum de las dos primeras etapas de la Educación Básica, se encuentran elementos de formación ética, que tienen que ver con la relación de los alumnos hacia sus semejantes, por ejemplo “amarás a tu prójimo... honrarás padre y madre... etc.”

Ahora bien, las exposiciones estuvieron claras para los exponentes, para la mayoría de los alumnos se trataba de más de lo mismo, pero con rostros diferentes. Se supone, la mayoría se mostraban interesados, pero sin las lecturas básicas necesarias, algunos términos y reflexiones de los ponentes llegaban hasta aquellas mentes juveniles como las gotas de agua de una lejana lluvia, como música para dormir.

 

 

 

Aunque los profesores insistieron en algunas pinceladas sobre el tema de la ética: “la ética descubre el ser de cada persona”, “el hombre es estructuralmente moral”, “la ética es en el fondo la racionalidad moral de una opción religiosa”, “Dios da sentido verdadero a las opciones éticas”. Suena como aquello de que “la guerra es la guerra”, es verdad, pero no dice nada. Se puede repetir, pero no se dice nada.

Mientras se realizaban las exposiciones, los alumnos iban anotando las dudas y preguntas a realizar en el panel. Las preguntas realizadas al panel sirvieron para comenzar el diálogo en torno a los temas expuestos: “Y si uno no quiere enseñar religión”, ”qué diferencia hay entre ética y moral...”, “ Lo que pasa es que lo que el maestro enseña, lo echa a perder la familia, o la televisión...”, “cómo combatir la violencia...”, “ Y si uno no se sabe el catecismo...”…, insisto, la reflexión académica parece una entrevista periodística, las mismas preguntas de siempre, faltó aquello: “Yo no creo en Dios…” propio del marxista junior de siempre.

 

 

Evaluación de la experiencia

 

 

En cuanto a la actividad realizada, los alumnos reunidos en sus grupos expresaron:

 

-         “Todas las personas quieren lograr la felicidad y para lograrla es necesario deshacerse de todos los aspectos negativos, para crecer como persona, que es donde entra la parte de reflexión, para saber cuál es el compromiso que tiene el educador. En la parte social se imparten ciertas normas, que sobre la base de esto, el ser humano descubre su propia personalidad, ya que el educador no debe imponerlas, sino facilitar el proceso de asimilación. La ética es un compromiso esencial en la educación, ya que el educador debe saber comportarse en todo su entorno, y a lo largo de su carrera como docente, debido al hecho de que éste es un modelo, y que tiene muchos seguidores.

 

       Por otra parte, para cambiar un poco con lo tradicional, los futuros educadores debemos tomar en cuenta el hecho de que la educación debe ser desde otras perspectivas, como por ejemplo lo que explicaba el profesor Raúl, cuando hacía mención del término “Educare”, que significa “sacar de adentro”, dejar que los alumnos actúen de una manera espontánea, que saquen toda esa creatividad y conocimiento que llevan consigo, dejar atrás eso de vaciar información, como si estuviéramos llenando algo que está vacío.

La estrategia utilizada fue muy buena, ya que fue algo totalmente diferente a las clases tradicionales, de esta manera se logra entender más esta materia y se evita el aburrimiento.

-         “En lo que respecta a la ética y educación, que la función ética de la educación es la de ayudar al individuo a descubrir el sentido de la vida. Además lo ayuda a realizar la plenitud de su existencia, es decir, alcanzar la felicidad que es primordial en la formación de la personalidad moral.

 

 

Las estrategias utilizadas fueron excelentes, ya que nos parecieron diferentes. Fue una estrategia innovadora. Pero faltó, entregarnos algún material referente a los temas expuestos, para participar más.

-         “La educación moral inserta a algunos individuos en la sociedad en la cual vive. Lo moral es algo exterior. No habrá una educación integral, sino tenemos presente nuestra cultura moral en leyes naturales.

En cuanto a la estrategia, resultaron interesantes las estrategias. Los temas fueron complejos. Nos llamó mucho la atención el punto de la religión, el ponente fue muy claro. El tiempo resultó ser muy corto para la exposición de los temas”.

       Yo quisiera ser optimista y decir que se había alcanzado el objetivo sobre las clases de filosofía. Hasta el momento los alumnos repitieron más o menos las palabras escuchadas, sin ninguna reflexión filosófica, sin ningún aporte verdadero. “las estrategia tuvieron animadas y bonitas”, “El maestro tiene que ser un ejemplo para sus alumnos”. No hay nada más.

 

 Sin embargo, todos quedaron contento. Lo que me gustó fueron las “donas” y el jugo de naranja. Como todos estaban felices, yo también gozaba de aquel momento de la investigación cualitativa que estábamos realizando, y que era un paso más allá de esas investigaciones cuantitativas que no abarcaban adecuadamente la complejidad del ser humano. Yo si estaba entrando en la verdadera naturaleza a través de mi investigación del nuevo paradigma emergente. Si alguien quiere una copia de los resultados finales me puede escribir a mi correo electrónico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SESION  Nº 5

 

Para la quinta sesión se planificó la estrategia “La Piñata  y  La Reina”. Para  el encuentro se realizó una piñata y la elección de la reina de carnaval, simulando dos actividades que resultan muy comunes en las labores educativas que se llevan a cabo en el mundo escolar en donde los alumnos de Ética, trabajarán en un futuro cercano.

7:30 – 7:45  Motivación

7:45 – 8:15  La Piñata

8:15 – 8:45 Elección de la Reina

8:45 – 9:30  Reflexión grupal

 

La estrategia consistió en partir de la experiencia y de la descripción de ambas actividades, para desde ahí, reflexionar acerca de los valores que se transmiten a los niños a través de estas celebraciones.

 

La primera actividad a realizarse fue la piñata, a cargo de uno de los grupos de alumnos. La actividad se realizó de la misma manera que se hace en la vida cotidiana. Fueron pasando “Los niños”, con los ojos vendados,  se escuchó el tan conocido “Dale... dale”, en donde el coro celebraba el afán del participante en tumbar la piñata. Luego todos perdieron el control y se lanzaron a la conquista de los caramelos y regalos surgidos de la piñata rota.

La segunda actividad consistió en la elección de la reina de carnaval del salón. Cada uno de los grupos de la clase eligió a su propia Madrina. Las participantes pasaron al frente,  de forma ordenada, fueron desfilando una a una frente a todo el público presente, quien aplaudía a su candidata de su preferencia.

Luego del desfile inicial, cada una de las candidatas fue pasando al centro del salón para que el público, con sus aplausos, le diese una puntuación... hasta que  quedaron las dos últimas finalistas,  las eliminadas pasaron a sentarse, hasta que al final se eligió a la reina del salón, quien repartió besitos a todos los presente, mientras lloraba de la emoción...

 Al finalizar las actividades, los grupos comenzaron su reflexión acerca de los valores y antivalores contenidos en las actividades realizadas, escribieron sus conclusiones,  un miembro de cada grupo las expuso en una plenaria grupal, para facilitar el diálogo entre todos....

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Evaluación de la experiencia

 

-         “La piñata” es recreativa, se disfruta mucho, se comparte con los compañeros, nos conocemos más, es bonita, se pasa un día agradable y sin problemas. Sin embargo, cuando cayeron los caramelos, perdimos la compostura, nos comportamos como egoístas, cada uno estaba pendiente de recoger lo suyo, hubo cierta violencia y agresiones.

 

-                                      “Se utilizó para esta actividad una piñata con forma de cabeza de payaso, en cuyo interior había caramelos y papelillos. Posteriormente el equipo encargado ubicó a los participantes en forma de círculo, alrededor de la piñata. A cada uno se le entregó una bolsita para que guardara los caramelos y juguetes. Luego se avisó a los alumnos para que participaran en la piñata y se comenzó a escoger a los que le iban a caer a palo a la piñata, a los cuales se le vendaban los ojos con un pañuelo, y se le entregaba el palo para que golpeara a la piñata hasta que la rompieran.

 

 

Sucesivamente fueron pasando los alumnos, mientras que el resto del grupo gritaba y aplaudía motivando al que en ese momento estuviese golpeando la piñata, con palabras como “dale”, “arriba” “más abajo”, con eso de despertaba cierta algarabía y emoción, que iba creciendo conforme iban pasando los alumnos.

Luego de tantos golpes, la piñata se rompió y cayó su contenido al piso, luego todo el grupo se lanzó al piso, a recoger caramelos, sin importar nada, si el piso estaba sucio, olvidándose de los amigos. Luego en el piso, se quitaban los caramelos uno a los otros, hasta que llenaron lo más que pudieron, cada cual su propia bolsita, algunos no agarraron nada, otros agarraron mucho, el más fuerte o el más hábil tuvo éxito, luego todos se pararon y entre risas y comentarios se fueron tranquilizando...

 

 

 

 

Como reflexión, la piñata siempre ha sido un elemento importante dentro de las fiestas infantiles venezolanas, el hecho de tener una hermosa piñata con el motivo de nuestra preferencia, en cuyo interior se encuentran las gratas sorpresas, caramelos, juguetes papelillos, un mundo de magia que todos quieren tocar.

Por el contrario de este hermoso relato, el hecho de romper una piñata, conduce a sacar del interior toda esa agresividad.

Valores: Compañerismo, amistad, tradición, alegría, entusiasmo.

Anti-valores: competencia, agresividad, disgusto, envidia, frustración.

 

 

 

 

 

 

-         “La elección de la Reina”, se decoró el salón de acuerdo a la ocasión, se utilizaron cadenetas de papeles, globos de colores, y serpentinas. Luego el grupo expositor, llamó a una chica por grupo, cada una debía mencionar su nombre y el agrado que representaba. Colocaron los nombres de los participantes en el pizarrón, y se procedió a la elección de la reina.

 

Los alumnos tenían que levantar la mano a favor de la reina de su preferencia. De tal manera, que la que tuviese mayor número de votos, quedaría elegida como la reina del salón. Se presentó el caso, de que dos participantes resultaron con el mismo número de votos,  y como sólo se debía escoger a una reina, se volvió a realizar el proceso de votación hasta que quedó una ganadora.

En ese momento se vio la expresión de la cara de las participantes, como de tristeza, pero al mismo tiempo de disgusto. Se coronó a la reina, le entregaron un cetro, y una banda, le tomaron fotos, y repartió caramelos...

 

Valores: compañerismo, amistad, belleza, alegría.

Anti-valores: envidia, preferencias, discriminación, frustración, tristeza, culto a lo físico.

 

Aquí, en esta página en donde estoy escribiendo, comenzaban las conclusiones y recomendaciones. Por supuesto, las acabo de borrar, total ya me dieron mi título de Especialización. La obra teatral no es necesaria.  Las clases fueron algo distintas, un poco más dinámicas, los estudiantes participaron más de lo común. Todo eso es cierto, si ese era el objetivo la misión fue cumplida. Pero todo terminó el último día de clases. Como si las vacaciones hubiesen terminado. Nos quedó una bonita  experiencia, pero el centro fueron las estrategias didácticas, las dinámicas, fue un taller de dinámicas grupales, fue lo que se aprendió realmente.

 

 

 

En cuanto a la filosofía no analizamos ningún texto de ética, en cuanto al problema moral, tampoco reflexionamos sobre ninguna literatura especializada. No se investigó nada, no se escribió nada. Los alumnos asistieron a la función del circo. Hasta ahí. Hay que insistir en que la filosofía no es estrategia, nos ver una película, no se trata de recursos audiovisuales, va mucho más allá, es un compromiso serio, es una fiebre, una agonía, no un mero gusto. La filosofía no es una asignatura que simplemente me toco dar en la universidad, y que a veces puedo transformar en un vestido de gala para lucirlo entre mis compañeros, hermanos y vecinos: “soy profesor de filosofía en la universidad”, lo he hecho muchas veces, y cuando alguien me pregunta, “qué es eso”, coloco mi mejor rostro de seriedad intelectual, tardo dos o tres segundos y respondo: “La filosofía es la filosofía”…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TALLERES MI BELLA LIZ

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Esta dinámica es de m i autoría


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